Las caras de Montpellier | Emmanuel Vigier
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Emmanuel Vigier   
“A primera vista, un sentimiento de opulencia”. En las primeras páginas de su última novela Le quartier de la fabrique (1), Gianni Pirogi, un autor de novela policíaca instalado en Montpellier, ofrece una visión más bien poco habitual de la capital de la región Languedoc-Rosellón. “Sin embargo, entre la estación y el centro, se extiende una zona abandonada, tercermundista (...)”. Entrevistado por el periódico regional Midi Libre , el escritor insiste: “Tras el barniz, la arquitectura bien conservada, Montpellier cuenta con muchos problemas”. ( Midi Libre , 11 de marzo de 2010). En efecto, el autor es también trabajador social. Montpellier forma parte de esas ciudades en las que las apariencias engañan. Quizá es necesario perderse – y es muy fácil perderse – para conocerla mejor.
Las caras de Montpellier | Emmanuel Vigier
Mémoires Gitanes © Eitans

Un mosaico
La ciudad es conocida por su centro, l’Ecusson, un barrio histórico con monumentos de prestigio. Pequeñas calles estrechas, adoquines relucientes. Y un montón de tiendas. La plaza de la Comédie es el lugar de encuentro de estudiantes, que a menudo parecen ser los únicos habitantes de la ciudad, ya que son muy numerosos (60.000 según l’Académie). La ciudad se ha desarrollado desde la Edad Media en este decorado. En las publicaciones de las instituciones, la hospitalidad está asociada al pasado mercantil de la ciudad. “Ya en la Edad Media Montpellier instaura una tradición mercantil cuando los genoveses, los pisanos, los venecianos y otros mercaderes del Mediterráneo (...) encuentran en el interior de sus murallas un lugar perfecto para intercambiar, establecerse y dirigir bien sus negocios”, explica una obra editada por los ayuntamientos del área metropolitana. Con la ocasión de la restauración de la Mikvé, el baño tradicional judío, la ciudad consigue conservar su “mito fundador” al recordar a los habitantes de Montpellier un edicto de 1181, determinado por el señor de la ciudad Guillermo VII, y que anima a “toda persona sin distinción de nacionalidad, ni origen a enseñar medicina en total libertad y a ir a la escuela”. La Universidad de Medicina de Montpellier, la primera de Europa, se pone muchas veces como ejemplo por su excelencia y se muestra orgullosa, asimismo, de sus influencias árabes y judías. Como parte de la herencia, algunas manifestaciones culturales hacen hincapié en la necesidad del diálogo interreligioso (conferencias del Institut Maïmonide, el festival internacional interreligioso de música sacra...).

Finalmente, Montpellier se presenta de esta manera como un mosaico. En la actualidad, solamente uno de cada cuatro habitantes es originario de la ciudad. Como muchas otras ciudades en Francia, se construye según los sobresaltos de la historia. La historiadora Suzanna Dukic lo subraya en la revista Hommes et migrations (2): “El Languedoc-Rosellón se convirtió, en la época de las grandes migraciones políticas y de trabajo, en uno de los polos nacionales más importantes de inmigración durante los siglos XIX y XX”. Montpellier fue primero tierra de acogida de los inmigrantes que llegaban de España. La descolonización transformó la composición de la sociedad francesa. Numerosos repatriados de Algeria se instalaron en el Languedoc en 1962. En los años 60, aprovechando un acuerdo de mano de obra entre Francia y Marruecos, la inmigración marroquí se asienta en la región, sobre todo en Montpellier, en los barrios del noroeste de la ciudad. Actualmente, en la Mosson, según un animador sociocultural, están representadas más de 40 nacionalidades. La ciudad organiza una jornada para acoger a los recién llegados, que son cada año entre 3.000 y 4.000 (3). En la página web del municipio, el discurso de la alcaldesa, Hélène Mandroux, precisa: “Aquí se da el respeto entre las comunidades, no el comunitarismo”. Los actores socioculturales no se ponen de acuerdo respecto a esta constatación. Lo que es cierto es que la heterogeneidad social se ha convertido en una de las apuestas de esta ciudad en constante cambio.

La experiencia de la Chapelle
Es al alejarse del centro cuando la ciudad se descubre, se revela, enseña todas sus caras. Basta con recorrer las dos líneas recientes de tranvía que han contribuido sobremanera a poner fin al aislamiento de las afueras. Obras por todas partes. Barrios nuevos, barrios pobres. Algunos parecen haber surgido la víspera. La circulación se desvía cada día. El tranvía también está en obras. Esta vez llegará hasta el mar y ya no se podrá decir más que Montpellier no es mediterránea. En la prolongación de Figuerolles, el barrio del centro de la ciudad donde vive una mayoría de población de origen magrebí, hay que coger el autobús para llegar a la pequeña ciudad gitana de Gély. Si los habitantes de Montpellier la conocen es también gracias a su Chapelle, que se convirtió en un “lugar de fabricación artística” en el año 2000. El músico Etienne Schwarcz, su director, es el artífice de su transformación. “Hay gente del barrio con la que me cruzo desde hace mucho tiempo, al menos 20 años. Con mis compañeros de aquella época buscábamos un lugar en Montpellier. Esta iglesia, que estaba en desuso, nos interesó por su entorno. Existía mucha curiosidad, ganas de compartir. En aquel tiempo sí, nos faltó tiempo, mucho tiempo quizá”.

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Mémoires Gitanes © Eitans

Lily Barliardo vive frente a la Chapelle. Su puerta parece estar siempre abierta a los vecinos, a los amigos, a los viajeros. Presidenta de la asociación de mujeres de la ciudad, Gypsi Catala, ella es la primera en ir a llamar a la puerta de los artistas para preguntarles qué tienen pensado hacer. “Me preguntaba si el hecho de traer la cultura a nuestro barrio iba a funcionar. En la actualidad es muy importante. Quizá esto haya permitido un acercamiento entre nosotros y el resto de la población... Lo que concierne a la Chapelle, nos concierne también a nosotros”. Y viceversa. Cuando alguien fallece en el barrio, la Chapelle baja el telón y se anula el espectáculo. “No somos un lugar aparte. Se trata de un lugar artístico abierto en su territorio. Es un lugar de vida. Pero atención, no es tampoco un lugar de cultura gitana, esto sería afirmar la presencia de un gueto”. Aquí y allá, con el tiempo se han llevado a cabo jornadas con influencias gitanas. Las exposiciones de fotografías, como “Memorias Gitanas”, restituyen el pasado de la comunidad, su historia en la ciudad, pero también su cotidianidad, sus alegrías, sus tristezas.

La red
La Boutique d’Écriture (Tienda de Escitura) no está muy lejos de Gély, en Faubourd Figuerolles. Allí también figura que el lugar está “abierto a la circulación”. Creado en 1992 por dos escritores, Hervé Piekarski et François Bon, la asociación organiza cada semana talleres de escritura para niños y adultos, y ha emprendido un trabajo sobre la lengua. “Olvidamos que Francia no es solamente hexagonal. Queríamos dar a conocer la multiplicidad de la lengua francesa, especialmente en el hemisferio sur”, explica la directora Line Colson. Escritores de todo el mundo han pasado por la Tienda. La artista francesa de origen senegalés Insa Sané ha reinventado con un grupo de jóvenes la escena del balcón de Romeo y Julieta. Jean-Luc Raharimanana, malgache exiliado que ha sufrido la censura, ha trabajado sobre la historia de las independencias. El escritor haitiano Gary Victor ha emprendido una investigación sobre las escrituras radiofónicas. “Estamos demasiado ligados a la heterogeneidad del público”. La Tienda de Escritura es una estructura afiliada a la Unión Nacional Pueblo y Cultura, un movimiento de educación popular resultado de la resistencia. “Trabajamos en red con numerosos colaboradores artísticos, asociativos, culturales...”.
En la Mosson, Luc Braemer lleva a cabo esta misma experiencia de compartir desde hace mucho tiempo. El actual director del teatro Jean Vilar llegó a este barrio calificado de “difícil” en los años 80. “El barrio estaba por aquel entonces completamente estigmatizado”. Cada dos meses, actores institucionales y asociativos se reúnen con el objetivo de intercambiar sus experiencias. “Es un encuentro esencial”. En este barrio, que tiene el mismo tamaño que una ciudad, las instalaciones culturales no son algo extraño. La ciudad decidió implantar el teatro municipal Jean Vilar en 1994. “Si tuviese que definir una línea, diría que intento mantener una programación para la gran mayoría sin demagogia”. Con un porcentaje de asistencia del 90%, la apuesta es todo un éxito. ¿Cuántos espectadores son del barrio? “Entre el 10% y el 15%. Asimismo, hay que destacar que somos uno de los pocos teatros en Francia que ha mantenido las sesiones especiales para los escolares”. Enzo Corman ha venido a debatir sobre actualidad y sobre escritura con el público y los habitantes del barrio. Más recientemente, ha sido Armand Gatti quien ha sido invitado. El artista, una figura del teatro comprometido, ha seguido de cerca la creación de La travesía de los lenguajes, espectáculo construido en torno a su universo, nacido en el corazón del barrio y representado en escena del teatro Jean Vilar por comediantes no profesionales. “Existe una grandísima energía en nuestros barrios”. Energía desbordante que se ha dado en la tarde del estreno de La travesía de los lenguajes.

La experiencia de la ciudadanía
Al sur de la ciudad, la Croix d'Argent es un barrio que se desarrolló durante los años 60 con la llegada de población repatriada de Algeria. Aquí, como en toda la ciudad, las casas para todos, los centros socioculturales municipales, acogen debates ciudadanos en el marco de la Primavera de la Democracia. Es la segunda edición de esta manifestación. Durante algunas semanas, se invita a los habitantes de Montpellier a dar a conocer su opinión sobre la circulación, la vivienda, la discriminación... A los elegidos se les entrega una síntesis. “Hoy en día sólo la palabra nos puede salvar”, afirma una habitante de la Croix d’Argent en un debate sobre el reparto del espacio público. Otra es más pesimista: “De todas maneras, ¿para qué nos sirve? La realidad es la extorsión, la degradación del espacio público. La gente ya no tiene confianza”. En Montpellier, la democracia de proximidad se inició incluso antes que existiese una ley nacional. Los consejos consultivos de barrio se iniciaron en 2001. “El problema, sin embargo, es que muchas veces tenemos la impresión de que debatimos por debatir”, explica un trabajador social de la Mosson que prefiere conservar el anonimato.
La Mosson cuenta con una larga experiencia de debate ciudadano. Recientemente se ha creado una Plataforma ciudadana. A partir de un foro reciente principalmente dedicado al empleo, decenas de participantes de diferentes barrios han llegado al barrio a intercambiar sus experiencias, sus esperanzas y sus iras. Odile, una profesora de instituto jubilada, es una militante activa de este nuevo movimiento. “En estos barrios la discriminación perdura en todos los niveles: el empleo, la vivienda, la educación...” “Al principio no quería creer en la fragmentación social en esta ciudad, pero ahora...”, observa una geógrafa que participa en uno de los talleres. La asociación Pueblo y Cultura mantiene un local en la Mosson desde hace 30 años. También organiza desde hace 10 años una Universidad del Ciudadano basada en un modelo probado en Marsella. En una selección, que sirve de síntesis de todas estas palabras intercambiadas, un proverbio marroquín recuerda: “Todo lo que haces sin mi, lo haces contra mi”.

En un contexto político singular (3), Montpellier se extiende ahora y siempre. Después de tantos otros, a menudo con controversia, surgen nuevos barrios. Pierres Vives, a 10 hectáreas al noroeste de Montpellier. En la prolongación de Antigone, establecido en el 1984, Port Marianne. Decenas de arquitectos dan forma a la ciudad. El nuevo ayuntamiento también coge forma: un gigantesco cubo, obra de Jean Nouvel, en el borde del pequeño río Lez, frente a una ciudad de viviendas nuevas y a un campo de romaníes llegados de Europa del Este. ¿Un paisaje provisional? Una cara más.

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(1) Le quartier de la fabrique (El barrio de la fábrica), de Gianni Pirozzi-Editions rivages/noir
(2) Hommes et migrations (Hombres y migraciones), n.° 1278, marzo-abril 2009
(3) La ciudad es la octava de Francia, con alrededor de 250.000 habitantes.
(4) Georges Frêche, antiguo alcalde de la ciudad, acaba de ser reelegido presidente de la región después de haber sido excluido del Partido Socialista por haber mantenido un discurso considerado incompatible “con los valores de igualdad y respeto de los derechos humanos”, según el PS. Hélène Mandroux, alcalde del PS de Montpellier, también era candidata a la presidencia de la región.



Emmanuel Vigier
Traduzione Felix Beltran San Segundo
Giugno 2010

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